Contactos y canales
A qué hora conviene mandar
El mismo mensaje contestado o ignorado según cuándo llega, y las horas a las que no conviene escribir.
El contenido decide si te contestan bien; la hora decide si te contestan. Es el ajuste más barato que existe —no cambia una palabra del mensaje— y el que menos se usa, porque casi todo se manda cuando el que manda tiene un hueco, no cuando el que recibe puede atenderlo.
Cómo se comporta cada momento
| Cuándo llega | Qué suele pasar |
|---|---|
| Primera hora de la mañana | Se lee con atención; es cuando se despacha lo pendiente |
| Justo antes de comer | Se lee y se aplaza, y aplazado es olvidado |
| Media tarde | Funciona bien para lo que exige leer con calma |
| Viernes por la tarde | Se contesta el lunes, si se contesta |
| Fuera de horario o fin de semana | Llega, molesta y no acelera nada |
Importante
La última fila importa más de lo que parece cuando escribís a personas y no a empresas. Un mensaje al móvil un domingo por la noche no adelanta la respuesta y sí deja la sensación de que sois vosotros los que no os organizáis. Si lo escribís entonces porque es cuando podéis, programadlo para el lunes: el efecto sobre vosotros es cero y sobre quien lo recibe, mucho.
Lo que sí cambia el resultado
- 1
Programar en lugar de mandar
Escribid cuando podáis y que salga cuando conviene. Es la mitad del artículo.
- 2
Ajustar a la jornada del destinatario
Un obrador, una asesoría y un despacho no empiezan ni terminan a la misma hora.
- 3
Y no mandar dos cosas el mismo día a la misma persona
La segunda compite con la primera y suele perder las dos.
Ojo con esto
Cuidado con la diferencia horaria cuando escribís fuera. Un envío que sale a las nueve de vuestra mañana llega de madrugada a media Asia y a última hora de la tarde a parte de América; y los recordatorios automáticos heredan esa hora salvo que se programen. Es el motivo más habitual de que una campaña internacional tenga muchísima menos respuesta que la misma campaña local.
Con los recordatorios
Ten en cuenta
Programar un envío cuenta como una acción, igual que mandarlo en el momento: no cuesta más esperar al lunes. Lo que sí suma es reenviar tres veces lo mismo porque cada envío llegó a una hora en la que nadie lo iba a abrir.
›¿Hay una hora mágica?
No, pero primera hora de la mañana del destinatario funciona casi siempre mejor que el resto.
›¿Y si de verdad es urgente?
Entonces la hora es ahora, y mejor por un canal que llegue al móvil.
›¿Se puede programar también un recordatorio?
Sí, y es lo razonable: que la insistencia salga a buena hora y no a la que se disparó el reloj.
Un caso real
La situación
Una empresa manda sus peticiones el viernes por la tarde, que es cuando tiene hueco.
Qué haces
- Las escribe el viernes y las programa para el lunes a primera hora
Qué consigues
La respuesta a la primera petición sube sin cambiar una palabra del mensaje.
La situación
El aviso sale un viernes por la tarde.
Qué haces
- Programa el envío para el lunes
Qué consigues
El aviso llega cuando alguien puede atenderlo.
La situación
El aviso llega de madrugada y molesta.
Qué haces
- Envía en horario razonable
Qué consigues
El aviso no genera rechazo.
La situación
Se manda en agosto y nadie contesta.
Qué haces
- Ajusta las fechas al calendario del sector
Qué consigues
La tasa de respuesta no se hunde.
La situación
Se manda a un destinatario en otro huso horario.
Qué haces
- Programa según su hora local
Qué consigues
El aviso llega en su jornada.
La situación
Todos los avisos salen a la misma hora y saturan.
Qué haces
- Reparte los envíos
Qué consigues
Cada aviso se lee por separado.
Este artículo responde a
- mejor hora para mandar una petición
- programar envíos para el día siguiente
- mandar mensajes fuera de horario
- cuándo insistir a un proveedor